domingo, diciembre 29, 2013

LA EDAD DEL MAGMA SEXUAL



Tanto tabú y tanto conflicto con la homosexualidad. Y al final, tal vez la llevemos todos dentro. Sobre todo en esas fases magmáticas de la pubertad y la adolescencia, cuando las tendencias no están del todo establecidas. Y aunque luego nos decantemos por la heterosexualidad, siempre quedará el rescoldo de pasiones inconfesables de la época escolar.

Paseando por los foros eróticos he encontrado estas dos historias unidas que ilustran muy bien todo esto. Las dos hacen referencia a una experiencia ocasional de amor homo. Que dejó huella.
Dice la primera:

"Hace muchos años, casi 30 años, tendría por entonces 15 ó 16, tenía un amigo en el barrio, pasábamos muchísimo tiempo a solas. El caso es que nos llegó la edad de experimentar, buscar, las dudas de la edad, y empezamos con un juego "tonto", quien pierda ha de hacerle al otro... lo que empezó siendo una paja inocente, al tiempo, se convirtió en sexo oral, sí, mamadas y a veces sexo anal, pero sin penetración. Él, por entonces, sólo se "rebajaba", a pajearme, mientras que era yo quien lo hacía todo o se dejaba hacer todo. 

Eso duró un par de años. Hoy, casado y con hijos, aún lo recuerdo. Ahora que atravieso un problema serio, de índole sexual con mi mujer, me refugio en la pornografía por internet y consumo mucho sexo, mujeres y hombres, pero me excita sobremanera ver penes, sí, pollas, no sé si es una "secuela" de mi juventud. Pero la verdad que recuerdo una ocasión, en que se corrió en mi culo (sin penetrar), mientras me corria, y creo que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida".

Dice la segunda, que contesta al mensaje anterior:

"Me ha interesado tu relato, me ha recordado a una experiencia parecida que tuve de joven, aunque sin llegar tan lejos. En el colegio cuando tenía 11 o 12 años los niños se perseguían para tocarse. Era algo humillante pero al mismo tiempo erótico. Un grupo seleccionaba a uno, iban a por él, lo llevaban a un cuarto le bajaban los pantalones y le tocaban la polla y los huevos entre todos. Yo entonces estaba medio enamorado de un chico de mi clase, algo más mayor que yo. Y un día me puse delante del grupo para seleccionarlo a él. Recuerdo perfectamente como lo llevamos al laboratorio, yo le bajé la bragueta mientras los otros le sujetaban, se la saqué y la apreté muy fuerte, pero los otros me la hicieron dejar para hacer lo mismo. El chico lo tomó como un juego. Pero no lo he olvidado nunca. Justamente ayer, al ver unas fotos antiguas vi su cara y todavía sentí algo extraño. Y eso que no he tenido más experiencias sexuales con hombres.
Pero creo que siempre, y desde luego de jóvenes, tenemos todas las tendencias aunque a veces las escondamos. Tu historia me parece normal y creo que te saca todo el erotismo acumulado durante ese tiempo".

Misterios ocultos que sólo salen a la luz en esos confesionarios anónimos de Internet.

martes, junio 04, 2013

¿Y AHORA QUÉ HAGO CON EL TIGRE?



Conforme avanzas en el camino de la vida, vas añadiendo a tus experiencias los retales sacados de tus parejas y relaciones sexuales. Los acumulas. Hasta el punto de que a veces se mezclan y confunden de forma desordenada e incluso incoherente.

 La mujer que más amé me hizo enloquecer de celos. Despertaba la pasión de muchos hombres, y estos rondaban mi casa como las fieras un redil. Aquello me despertó miedos y reservas sin fin. Empecé a figurarme situaciones, enemigos y rivales. Hasta comenzar a buscar entre sus cosas. Espiar sus conversaciones telefónicas, leer de noche los "whatsapp" de su teléfono. Seguir sus pasos. ¡Y yo qué sé! Cada noche salía el tigre de su cubil, me mordía, me atacaba. Los celos, las pesadillas. Cielos. Mil locuras que no evitaron que, al final, la relación se rompiera y ella me dejara por otro.

 Ahora vivo con una chica encantadora. Es seria, bastante ingenua, responsable y buena persona. No es una neurótica desatada como aquella otra. Y la amo, la amo incluso más que a la perturbada.

 Pero el hecho mismo de ese amor tan profundo ha vuelto a despertar al tigre.

 Es un absurdo, porque sé que ella no es de este estilo. Y no le conozco conducta alguna sospechosa.

Pero es igual. El tigre me ataca y me muerde. Y como no tengo paranoias actuales, me atormentan los amantes que pudo tener antes que yo. Le espío el Facebook, busco en sus SMS.
 
Sé que es un despropósito. Pero no puedo evitarlo. Cada noche me pregunto con angustia: "¿Y ahora qué hago con el tigre? ¿Cómo lo devuelvo a su jaula?".

  Pero, ay, el tigre no regresa nunca. El demonio de los celos campa por mi alma desde entonces y no sabré cómo encerrarlo otra vez en la botella.

 Y he aprendido que los amores más grandes y profundos, tienen también sus grandes tigres.
 
De lo contrario, no son grandes.

martes, diciembre 25, 2012

LA TERAPEUTA

Como ya dije en una entrada anterior, hace ya tiempo, tuve una dolencia que me dejó inmovilizado durante una temporada. No podía escribir, ni casi moverme, ni por supuesto follar. Así que estaba de lo más calentito.

 Venía una terapeuta a casa, que me daba unos masajes bastante buenos. Pero dolorosos. Aunque cuando acababa me sentía mucho mejor. Un día me visitó una amiga. Es una chica judía. Bastante joven. Tiene el pelo muy largo, la nariz larga y esos labios carnosos y estirados que parecen salidos de una pintura del Antiguo Testamento. Es compañera del trabajo, ya que es la secretaria del departamento.

Siempre fue muy amable conmigo, y a mí me gustaba. Pero no creía que yo pudiera atraerla en absoluto. Mucho menos con aquella pinta, tan dolorido e inmovilizado. Pero aquel día ella estaba muy tierna. Y al final, casi sin darme cuenta, nos besamos. Me sentí un poco mal, porque me parecía muy joven y formal. Y me dije: "Quizás se figure que me he propasado. Y luego tendré que vrerla cada día".

Así que intenté despistar hablándole de la terapeuta y de lo bien que me dejaba. Ella me miró con esas miradas oblicuas que a veces ponen las mujeres. Y que dan miedo. Los ojos entrecerrados, el labio inferior mordido por el inferior. Y me dijo: "A ver si te hace esto la terapeuta".

 Me hizo poner de espaldas y me bajó los pantalones del todo. Me quedé con el culo al aire. Algo avergonzado, la verdad. Pero ella empezó a darme besos por la columna vertebral, metía la lengua en cada vértebra. Y me producia una sensación mezclada de excitación, alivio y placer. Pero es que además ella iba bajando. De la espalda hasta el culo. Yo la verdad es que no estaba preparado para ello.

Porque ella empezó a darme besitos en las nalgas, por la parte de afuera, hasta que empezó a recorrer con la lengua la comisura que las separa. Aquello me dio un placer indescriptible. Lo mejor llegó cuando me abrió ligeramente los glúteos y metió la nariz profundamente, para lamerme una y otra vez el orificio, haciendo círculos concéntricos. Insistiendo a veces con la lengua en el propio agujero.

Grité de auténtico placer, fuera de mí. No sabía ni dónde estaba ni quién era. Sentía como si fuese atropellado por veinte mil diligencias de placer. Totalmente excitada, porque respiraba entrecortadamente, me dio la vuelta.

Y empezó a darme profundas chupadas hasta que me corrí en su boca. Mientras ella, lo percibía por el ruido, deglutía una y otra vez mis líquidos como si fuesen una horchata.

Cuando acabó, la miré con los ojos desorbitados, los brazos extendidos. En éxtasis. "¿Qué te parece esta terapeuta?", me dijo con un hilo de voz mientras se secaba los labios.







miércoles, abril 11, 2012

MIS CHUPADAS: LUCILA (Y3)




Mi despedida de Lucila fue agridulce. Después de aquel polvo salvaje quedamos unos días después. Fuimos de excursión, aunque ella no había dormido en toda la noche. Cogimos un camino de Ronda, desde el cual se contemplaba toda la costa. Como era un día laborable, no había nadie. El paisaje era precioso, parecía un cuadro con los árboles, el mar color estaño, el cielo lleno de nubes.

Lucila llevaba una gorrita y un pantalón de esos de granjero, con tirantes. Seguía tan vergonzosa como siempre, caminábamos y ella miraba al suelo. Llegamos a una torre medieval que vigilaba la costa, subimos hasta lo más alto. La visión era grandiosa.
Ella estaba medio dormida. Yo la besé y ella se recostó en mi pecho. Yo respiré hondo mirando aquella vista. Y entonces ella llevó la mano a mi bragueta, la bajó, me abrió un poco los pantalones. Luego sacó mi polla y me miró con aquellos ojos húmedos y un poco vacunos que tenía.

Creo que fue uno de los momentos estelares de mi vida. Allá arriba, con aquella vista majestuosa, inmensa, ella empezó a chupármela muy despacito, suavemente. Notaba sólo la humedad de su boca y el roce finísimo de sus labios. Escuchaba el ruido de la succión mezclado con el viento y el rumor de los pinos.

Ah, me recosté y pensé que era como vivir un sueño. Porque aquella chupada tan dulce duró muchísimo, se me hizo eterna. Luego, se la sacó de la boca y empezó a darme lametones más fuertes en el frenillo, mientras me bajaba rítmicamente la piel.

Tuve una corrida digna de una ópera de Verdi. Me quedé medio atontado, apoyado en la pared de la torre. Mientras ella me sacaba del bolsillo un kleenex y me limpiaba el vientre. Luego se apoyó sobre mi polla y se quedó dormida.

¡Dulce Lucila! Tuvimos que despedirnos poco después. Ella regresaba a su país. Quedamos en un bar y los dos suspirábamos de angustia, sin saber qué decirnos. Finalmente llegó la hora de despedirnos, y la recuerdo a bordo de un panda negro y viejo, agitando la mano por la ventanilla.

Nunca más volví a saber de ella.

martes, marzo 27, 2012

MIS CHUPADAS: LUCILA (2)





¡Cómo son las cosas! Yo le prometí a Lucila que iría a verla a su piso. La mañana en que me decidí, me dieron la noticia de que acababa de morir don Juan, que fui mi mentor y mi maestro. Aquello me dejó conturbado. Pero me pareció ver en mis imaginaciones a don Juan con su cigarrillo en la boca diciéndome: “¡Qué puñetas, ves!”. Y así lo hice.

Llamé, subí. Estaba con una amiga, y llevaba todavía el camisón. La amiga desapareció enseguida y ella me miraba en silencio y los ojos bajos. La empecé a besar y acariciar. Le levanté el camisón, para hundir mis labios en su sexo. Estaba ligeramente perfumado, olía a noche y a sábanas.

De ahí nos fuimos a su cama, dejando toda la ropa por el camino. Ella comenzó a arrancarme literalmente la camisa y los pantalones, y llegamos a una cama de estudiante, bajo muchas postales y fotos de sus amigos.

Lucila saltó sobre mí, hecha una fiera. Empezó a besarme y acariciarme, hasta cogerme la polla. Es la única vez en mi vida que no he sabido lo que estaban haciendo con mi sexo. Sentí tantas cosas a la vez. Ella me la chupaba, lamía, la aspiraba. Yo volaba muy lejos y me corrí sin saber cómo ni dónde iban mis líquidos.

La excitación era tanta que me di la vuelta, empecé a lamerla de pies a cabeza y tuve rápidamente una erección. La penetré, y ella se puso encima. Aquello sí que fue una cabalgada. Veía su cuerpo tostadito, con sus manos llenas de anillos hippies, y también contemplaba mi cuerpo. No sé porqué, pero pensé que mi cuerpo se parecía al de mi padre. Y me dije, en uno de esos intervalos lúcidos del sexo: “¿Qué hace mi padre con Lucila?”.

Estábamos bajo la ventana y Lucila gritaba como una gata en celo. No recuerdo ninguna otra mujer que diera unos gritos tan feroces. Yo pensaba que, a las diez de la mañana, nos estaba escuchando todo el barrio. Pero el subidón era tal que no me importaba.

Ella se corrió entre gemidos sobrecogedores. Yo, entonces, me puse encima de ella, y pronto volví a derramarme. Entre suspiros, más discretos. Ella entonces me acarició la espalda y me dijo: “Qué piel más suave tienes”.

Lucila fue un encanto. Algo irrepetible. Después del polvo volvió a ser la chiquita discreta y vergonzosa. Me ofreció su ducha. Luego un café y me tendió un cigarrillo. Yo, a pesar de que había dejado de fumar, lo acepté.

Luego salí de allí totalmente renovado. Con mi mujer nunca tuve una sesión como aquella.

En el fondo de mi imaginación, don Juan se reía: “¿Lo ves? ¡Qué puñetas!”.

Y tenía razón.

Pero todavía tendría otro encuentro más bonito con la luminosa Lucila.

CONTINUARÁ

miércoles, marzo 21, 2012

MIS CHUPADAS: LUCILA PASA POR MI VIDA (1)





Se llamaba Lucila y pasó por mi vida como una estrella fugaz. Vino a verme para pedirme unos datos. Era joven, con el pelo teñido de rojo y una piel oscura y aterciopelada. Me miraba bajando la cara, como si tuviese miedo de algo. Desde el primer momento me pareció atractiva, y quedé con ella tal como me demandaba.

Era bastante “hippy”, estaba en esa fase locuela que tienen las jóvenes en que parecen sentirse atraídas por el peligro. Nos vimos en dos ocasiones para hacer un café. Finalmente me pidió que le llevase a ver una zona protegida, junto al mar.

El día empezó mal. Me equivoqué de carretera y luego de camino. Andamos mucho rato y a ella le salieron llagas en el pie. No llevamos comida y se hizo muy tarde. Pero finalmente llegamos a una laguna, preciosa, formada por un torrente que desembocaba en el mar. Hasta entonces ella me preguntaba muchas cosas, pero contaba poco de su vida. Estudiaba, era deportista, tenía un tío que ejercía maestro de karate (¡glup!).

Se produjo ese momento tan lleno de energía antes de que las cosas se desencadenen. “¿Nos bañamos?”. Ella se quitó la ropa y quedó en braguitas, anudándose el pañuelo a la muñeca. Tenía unos pechos redonditos, como ciruelas, y una piel que parecía cálida y dulce de besar. Yo, que me había puesto los calzoncillos dorados de la buena suerte, me desnudé por completo.

Nos bañamos y ella se preocupaba mucho por mí. “Ciudado, no cojas frío”. Luego salimos a la arena y nos tumbamos. Le empecé a hablar, ella seguía bajando la vista. Le acaricié la espalda, luego la besé. Nos juntamos y la comencé a tocar por todas partes. Ella suspiraba y gemía. Metía la mano bajo sus braguitas y busqué el botoncito mágico. Ella me acariciaba los testículos pero sin atreverse a llegar al sexo. Creo que el estar allí, al aire libre, le cohibía. Estuvimos un buen rato y luego nos levantamos ya abrazados. En aquella época yo tenía pareja, y aquello era una “aventura” que tenía que pasar desapercibida.

Estuvimos en un bar, haciéndonos confidencias. Ella me repetía: “¿Estás bien?”. Supongo que pensaba en que el hecho de no haberme corrido me podía frustrar. Pero no era así.

Aquel primer encuentro fue bonito. Pero el siguiente fue todavía mejor.

-- CONTINUARÁ --

Ilustración: Desnudo caballo incinerador de Armando Morales.

domingo, febrero 26, 2012

MIS CABALGADAS: OFIDIA





Ni los buenos ganan siempre, ni los malos son feos, ni los primeros polvos son siempre salvajes. Las películas nos han intoxicado con muchos tópicos, y los blogs eróticos los recogen mayormente y sin crítica. No paro de leer blogs donde el primer revolcón entre semi-desconocidos es explosivo, memorable, furioso. Tópico y peliculero.

Mi experiencia, y la de gente que conozco lo suficiente como para hablar de estas cosas, lo desmiente. Salvo en una ocasión, todos mis primeros polvos han sido cuando menos tanteantes, incompletos y raros. Cuando no desastrosos (pronto contaré uno de ellos).

Llevaba un tiempo detrás de Ofidia. Es joven, rubia y muy guapa. Un poco arrogante y correosa, pero al mismo tiempo sincera y desenvuelta. De entrada, su fuerte seguridad da un poco de miedo. Pero tuve tiempo de estudiarla e ir tanteando. Toda una tarde en un sofá. Descubrí con sorpresa que de repente cambiaba de aspecto. A veces parecía una serpiente, con unos ojos zarcos verdosos muy intensos. Te miraba atravesándote, y los rasgos se le perfilaban. Pero en otras, se convertía en una niña holandesa. Se tocaba el pelo, reía, era infantil y vulnerable. Incluso su cara parecía otra.

Al ver que se llevaba tanto la mano al pelo pensé que era una pista. Y a la que pude, se lo empecé a acariciar. Ella se dejó enseguida, y seguí por la cara, las manos, la espalda... Al poco estábamos en la cama. Desnuda estaba magnífica, con unos pechitos muy agradables, la espalda larga y con pecas y un culo de lujo: pequeño, apretado y redondito, prieto, como un bizcocho.

Llegar allí ya supuso una heroicidad. Pero cuando empecé a follarla, la niña holandesa desapareció y volvió la serpiente. Se enroscaba, hacía unos malabarismos complicadísimos. Me metía la lengua en la boca mientras la movía como una culebra. Parecía recitar cosas ininteligibles que no sabía si eran de dolor o de placer. No podía entender nada.

Yo seguía penetrándola. Por delante veía sus ojos luminosos clavándose en mí como colmillos. Por detrás, me extasiaba la visión de su culito. La espalda, el pelo rubio cayendo en cascada.

Estuvimos gran parte de la noche follando. Pero soy incapaz de pronunciar ni un solo juicio. No tengo ni idea si le gustó, si se aburrió, si se sintió bien o mal. Porque una vez convertida en serpiente, no podía entender nada de lo que hacía. Al final suspiró varias veces y dejó de moverse.

Nos separamos cariñosamente con besitos. No sé si volveré a verla. Me gustaría, porque aquel polvo fue como un crucigrama de esos tan complicados que no consigues acabar.

viernes, febrero 17, 2012

MIS CHUPADAS: LA CAMPANUDA





La llamaba Campanuda porque tenía una cabeza ancha, casi en forma de campana. Era muy bella y su cara eslava ampliaba sus labios hasta hacerlos irresistibles.

Nada más conocerla me moría porque me la chupase. Tener aquellos labios en la punta del glande.... Pero no fue fácil. Me empezó contando que tenía problemas con el sexo, que era muy retenida, que le costaba. Yo estaba loco por ella y me la comía a besos, pero ella al principio estaba tiesa, aunque suspiraba con placer cuando la penetraba apasionadamente. Yo era como esos jugadores de cartas que, con un contrincante soso, lo hacen todo ellos. Actuaba por mí y por ella. Me corría, gemía, me movía. Pero ella seguía imperturbable. Y no quería ni mirarme la polla.

Hasta que un día de repente se soltó. Estábamos tumbados en una casa de campo, muy incómoda y llena de hormigas y más bichos. Luego me confesó que había visto una película y que siguió el ejemplo. Bajó la cabeza y vi su pelo rozándome el vientre. Primero me besó el pelo púbico, luego la zona cercana dando círculos, hasta que me pegó un lametón de un extremo al otro de la polla. Aquello casi me hace correrme. A ella le excitó, y empezó a chupármela mientras resoplaba con excitación. Yo me arqueé como si fuese a disparar una flecha. Ella siguió chupando y veía su cabeza campanuda subiendo y bajando en la intersección lineal de mi sexo.

No tardé ni un segundo en correrme, ella siguió chupando, hasta que dio un respingo de sorpresa. Abrió la boca para que el esperma cayera, pero siguió aspirando. Luego, sin sacársela de la boca, pasó el dedo por los labios y miró con curiosidad el aspecto del semen. Como si no lo hubiese visto nunca.

Oh, no podré olvidar aquel momento. A Campanuda le entró entonces la fiebre de chupármela, sobre todo en lugares campestres. Podía estar rato y rato. yo estaba tumbado, de rodillas, de pie. Ella me la chupaba sin cesar, una y otra vez.

Hasta que de repente se le pasó la fiebre. Dejó de hacérmelo y ponía pegas cuando se lo solicitaba. A partir de entonces se lo tuve que pedir siempre por favor. El último día en que nos vimos, me la chupó. Yo estaba en la cama y abrí los brazos, como si fuese un Jesucristo. Me la chupó maquinalmente, pensando en otra cosa. Y por la tarde me dijo que me dejaba por otro.

Fue por mi culpa. Tenía que haberla llevado más al campo.

martes, enero 24, 2012

OLOR A PUBIS



La mujer siempre huele bien. Pero si hay un rincón especialmente aromático, un auténtico jardín de olores, es su pubis. Podría estar horas aspirando las diferencias entre cada centímetro, antes de degustar la caverna húmeda del sexo, que es otra cosa.

El pubis es como un bosque. Esos lugares umbríos, donde el suelo parece desprender una radiación ligeramente tibia, a tierra, vegetación y vida profunda. En el bosque, a cada metro le corresponde un olor distinto. A lugar soleado, a umbría densa, a matorral, a musgo, a helecho, a pinaza, a madera florecida...

Lo mismo ocurre con el pubis femenino. No es lo mismo en la parte alta, donde el pelo rizado hace una frontera preciosa con la lisura del vientre, que una vez cruzado el linde. En la parte superior el olor coge más influencias exteriores, se contagia un poco del sol o el salitre si está en la playa, o incluso del olor de la ropa.

Pero una vez que llegas a ese costado que se hunde en los muslos, allí entras en un precipicio de olores. Allí la humedad, la tierra oscura, el olor que serpentea como la bruma entre los matorrales. Avanzas, retrocedes, y cada rincón tiene una atmósfera aromática distinta.

Lo malo es que siempre te apresuras, siempre desciendes demasiado rápido a la cueva blanda de los labios y la vagina. Deberías estar horas y horas en ese espacio intermedio para apreciar toda la riqueza.

Su cofre de joyas olorosas.

viernes, enero 20, 2012

VIVIR CON LA DIOSA




Ver mujeres que fueron diosas, hermosísimas, y que luego han envejecido hasta convertirse en vulgares, terrestres, me llena de extraños pensamientos. No puedo concebir que se trate de las mismas personas. Parece como si hubiesen habitado en dos dimensiones distintas, lejanísimas.

Creo que a las mujeres les resulta muy difícil gestionar su parte sobrenatural. Cuando son diosas, muchas veces ellas no son conscientes, o lo rechazan, o se dejan llevar por ese poder absolutamente mágico hasta la perdición. Debe de ser difícil asumir que sólo durante una época de tu vida irradias fuerza, pasión, eres una estrella rodeada de planetas.

Conozco casos de mujeres hermosísimas que no quisieron serlo, que se dedicaron a negarse a sí mismas. Finalmente, cuando han envejecido, se han convertido en lo que por dentro eran. Cuando contemplo sus imágenes me entra una extraña congoja. Pienso, qué pena, qué terrible pena. Otras, en cambio, han sabido transmitir su serenidad interior hasta la vejez. Han seguido siendo bellas, aunque de otra manera. No tan relacionada con el sexo y la excitación.

Tal vez son filosofías de hombre. De admirador y frustado amante de tantas bellezas que me han llenado las noches de luces y de pajas. Y que no puede concebir que siendo tan bellas no fueran felices con ellas mismas.

martes, enero 10, 2012

EL YO Y EL DESNUDO




No es fácil convivir con tu desnudo. Porque en las cosas del cuerpo, todo es imaginación. Lo que tú no ves, lo ven otros u otras. Y al contrario.

Las mujeres, sobre todo, suelen ser muy críticas con su propio desnudo. Mientras que los hombres, focalizándolo todo en la polla, no sabemos. ¿Bien? ¿Mal? Un hombre desnudo es difícil de apreciar para un hombre. Incluso en los casos de vientre abdominado, músculos fuertes y culo prieto. ¿Qué habla? ¿Qué dice?

La mujer en cambio, es un poema, una sinfonía, tiene tantos matices...

Siempre me ha parecido un gran elogio que una mujer se interese por mi desnudo. Recuerdo un tiempo en que iba a un gimnasio, y a veces me desnudaba junto a una ventana. Al otro lado del patio interior, una chica me miraba. Yo me movía lentamente, dándole facilidades. Era como si sintiese el tacto sedoso de sus ojos sobre mi piel.

La primera vez que fui a una playa nudista, entre las rocas, algunas mujeres me contemplaban directamente el sexo. Aquello me provocaba un cosquilleo inenarrable. Ellas sonreían y seguían mirando. La verdad es que no podía entenderlo, siempre me he parecido demasiado delgado, desproporcionado.

A veces añoro eso. La mirada de una mujer desconocida recorriéndome el sexo. Buscando con picardía y curiosidad. Es un placer suave y sutil. Pero perdurable.

miércoles, diciembre 14, 2011

ARTE PAJÍRICA



Durante años, en la escuela se hartan de enseñarte cosas inútiles. Teoremas, geometrías, fórmulas químicas, logaritmos. Y nadie te habla de lo verdaderamente importante, aquello que te va a hacer falta durante toda tu vida adulta: el arte de hacerse pajas.

Se equivoca quien crea que eso de hacerse pajas es sencillo e instintivo. En absoluto. Hay que tener técnica y conocimiento. Sobre todo mental.

Una paja es como un precipitado químico. Primero debes reunir bien los elementos. Saber mezclarlos. Emplear el tiempo justo. Y cuando te corres, aprovechar ese instante mágico para proyectarte en el universo y sacar todas tus tensiones. Gruñir, aullar, estremecerte. Olvidarte de todo.

Y para ello alguien nos debería entrenar psicológicamente. Porque la paja es esencialmente mental. Una paja mal planteada, con un ritmo o una fantasía que no estén a la altura, puede ser decepcionante. Cutre, deprimente. Como esas corridas que se te escapan cuando la polla ni siquiera está tiesa del todo. Y que son una mierda de orgasmo.

Ah, esa figura del arte pajírica. No hay nada para hacerse pajas como la cuñada. Esa figura perfecta, cercana, siempre tentadora. Que conoces y con la que te puedes imaginar miles de guarradas.

Nos deberian enseñar a guardar nuestra figura inspiradora con el mayor cuidado, sacarle brillo, darle prestancia. Cuidemos a nuestra cuñadita, porque le tenemos que dedicar todavía muchas pajas.

miércoles, noviembre 02, 2011

EROS FOTOGRÁFICO




La imagen es el caballo del erotismo. Despierta las pulsiones, agita los trigales de nuestros deseos más profundos. Muchas veces no es la imagen en sí, sino aquello que significa. Llevar en la cabeza imágenes eróticas, deslumbrantes, que representen para nosotros la sensualidad y el deseo, supone un tesoro. Y cuanto más propias sean estas imágenes, mucho mejor.

Personalmente, me cuesta mucho construir una atmósfera erótica con esas fotografías o pinturas totalmente estándar que corren por la red. Es como si las imágenes para ser realmente eróticas debieran contener algo de verdad, algo propio, real. De lo contrario, no tienen poder.

Por eso me emocionan las webs donde el autor ha compuesto su propio erotismo, con más o menos medios. Aunque las fotografías sean de poca calidad, desenfocadas. Aunque los cuerpos no sean perfectos. Da igual. Late ahí un pálpito que se contagia y es capaz de hacer vibrar el diapaión de la excitación.

Yo pediría a la mayoría de blogueros eróticos que busquen sus propias imágenes y abandonen esos bancos de fotos tan repetidos. Su mensaje sería entonces mucho más poderoso.

lunes, octubre 17, 2011

SEXO LLUVIOSO




Leo muchos blogs eróticos. Y siempre el esquema es el mismo. Tí@ encuentra tí@. Se miran, se provocan, y acaban en la cama. Sean ellos solos o con más gente. Hay algo que siempre es permanente. Ese estado de ánimo alborotado, conquistador, excitado.
Como si el sexo sólo fuera cosa de buscador@s.

Llevo una temporada bajo de espíritu. Y ello me ha servido para darme cuenta de que también hay un sexo lluvioso. Que no sale de las ganas locas de follarte a alguien, ni de sentirte triunfador. Surge de ese precipicio húmedo de la melancolía.

Es un sexo aterciopelado, de puntillas, que parece a punto de llorar cada vez que toca un cuerpo hermoso. Se llena de contenido como esa luz extraña de los eclipses de sol.

Acaricias como si estuvieses arrojando piedras al pozo de tu desesperanza. Y cuando te corres, prefirirías no hacerlo. Seguir gravitando como un aro de Saturno. Disfrutando de esos estadios intermedios que antes desconocías.

¿Es sólo sexo? ¿Es más que sexo?

martes, agosto 23, 2011

LOS MUERTOS Y EL SEXO



Siempre hemos pensado que el sexo es algo abominable a los ojos de Dios, de los ángeles, de los espíritus, de los muertos. ¿Pero sabemos realmente que es así? ¿Por qué desde el Más Allá habrían de preocuparse en algo tan intrascendente como las pulsiones sexuales? ¿Y si os dijera que los muertos se ríen del sexo?

Me lo confesó un amigo, que acababa de vivir un tiempo difícil. Su mujer estaba muy enferma. Él era consciente de que iba a morir, porque lentamente dejó de ser ella. Aquel drama sin embargo no eliminaba sus necesidades sexuales, sólo que no podía satisfacerlas. ¿Cómo irse a ligar o salir de putas con la mujer muriéndose en el hospital?

De manera que lo único que estaba a su alcance era el cibersexo. Cuando regresaba destrozado del hospital, buscaba por la red alguna pareja que quisiese compartir un rato caliente. Y así poder masturbarse y olvidarse de todo. Pero era como si la maldición de su pareja le siguiera, porque nadie quería seguirle el juego. Y al final se sentía incluso más frustrado. Haciéndose pajas amargamente.

Así hasta que su mujer murió. Aquella misma noche, rendido, volvió a casa. Y de repente empezó a encontrar invitaciones en el mail. Hasta tres mujeres (o al menos así lo decían) se le ofrecían. Y tuvo la sesión más intensa de su vida.

"No me encontraba mal cuando lo hacía", me confesó. "No tenía remordimientos de conciencia. Al revés, era como si mi mujer me estuviese mirando y se riese mientras se me ponía cada vez más dura con aquel chat. Fue muy raro. Sólo me pasó aquella noche".

Si dejásemos de separar tan exageradamente lo que entendemos por cuerpo de lo que entendemos por espíritu, tal vez nos llevaríamos más de una sorpresa.

jueves, julio 07, 2011

CONFESIONARIO





No sé si es por el título de este blog, pero en los últimos tiempos he recibido unas cuantas confesiones. Como los comentarios se moderan, quedan sin publicar pero las recibo.

Parece que alguna gente desea contar sus secretos y no le basta con colgarlos en algún blog, necesita alguien a quien narrarlo. En este caso al Blogger Erótico.

Me parece bien. No tengo nada en contra. Así que, si me lo permitís, de vez en cuando publicaré de forma anónima vuestras confesiones. Supongo que para eso las habéis mandado, ¿no? La cosa tiene su morbo.

La próxima entrega empezaré yo con una confesión propia. Para abrir boca.

miércoles, junio 22, 2011

LA MUJER PROFETISA





Hay un momento especial cuando estás en la cama con una mujer, después de haber follado. Se crea una intimidad muy intensa, incluso si no la conoces de nada. Es en ese momento cuando muchas mujeres desarrollan un poder especial de profecía.

"Te irás con otra", "te cansarás de mí", "me engañarás con una amiga", "me dejarás pero volveremos a encontrarnos". Es como si por su boca hablase una extraña Sibila. Sólo que en lugar de obnubilarse por los vapores de Delfos, lo hace con el vaho tibio de los fluidos corporales.

Al principio me lo tomaba a broma. "¿Qué dices?", "¡imposible!". Hasta que descubrí horrorizado que siempre tenían razón.

Ahora, cada vez que una mujer me susurra una profecía al oído, cogida a mí entre las sábanas húmedas de amor, me pongo a temblar.

domingo, abril 24, 2011

TEORÍA DEL PLACER







Todos los años de la escuela aprendiendo cosas difíciles y que luego no han servido para nada, como la trigonometría o la tabla de los elementos químicos, pero no nos dijeron ni una palabra sobre temas que necesitamos cada día. Imprescindibles, básicos. Somos analfabetos en cosas del cuerpo, del placer, del sexo y del amor.

Por ejemplo, ¿quién sabe cuáles son los cuatro grandes placeres? Y no me refiero a placeres concretos, sino a principios de placer. Son básicos, porque están en el erotismo, pero también en el arte o la literatura. Son universales.

El primero es el placer de anunciación. Qué escalofrío deleitoso produce la mujer hermosa que sabemos se va a desnudar. Cada paso, cada insinuación que haga, nos aumenta ese capital de placer. Lo mismo que cuando van a besarte en una parte muy sensible, y lo estás esperando con ansia. El buen amante da un rodeo, va acercándose lentamente, lo prepara con caricias. El placer que anuncia el placer a veces es más placer que el placer mismo.

El segundo es el placer de captura. Cuando entras en una historia, conoces algo, o cuando directamente penetras en el cuerpo amado. Sientes que has capturado aquello que deseabas y ello te da un gran placer.

Subsiguiente es el placer de repetición. Vuelves una y otra vez al mismo sitio, como ocurre con la música. Cuando el motivo de una sinfonía se va repitiendo estratégicamente, levantando el interés y el placer cada vez. O la fricción entre los sexos, que se quiere eterna.

Y el último, que todos podemos entender, es el placer de conclusión. Vale para el final de una ópera, para el último párrafo de uan novela, la escena final de una película, o el orgasmo compartido entre gemidos y estremecimientos. Concluir bien algo, saber coronar todas las especttivas y cerrar los lazos abiertos, es un arte. Sea donde sea.

Practica, descubre, no seas un analfabeto del placer.

viernes, abril 08, 2011

ESTATUAS DE PLACER



Cuando recuerdas los cuerpos que amaste, algunas imágenes se imponen sobre otras. Rincones, praderas de vello minúsculo, olores. La espalda que parece siempre de estatua, pero que va descendiendo y a medida que se aproxima al culo se hace carnal, tibia. Hasta alcanzar el vértice secreto de los líquidos y los perfumes, que con sus pelitos rizados tiene algo de marino. Como esas algas que se mueven dulcemente al compás de las aguas.

Cada vez que acaricias a una amante descubres esa estatuaria del placer. Creas estatuas invisibles llenas de tactos, de caricias y recuerdos.

Al final, cuando las amantes se pierden en el decurso de los tiempos, te queda la escultura pura. Su hueco en las manos.

lunes, febrero 21, 2011

LA TERAPIA DEL BLOG




Nada ha producido tantos desastres a lo largo de la historia como el sexo. El instinto, brutal, abismático, se lleva por delante cualquier indicio de racionalidad. Sólo vale la represión, más brutal todavía.

¡Cuántas agresiones y delirios por no poder reconocer tu contenido instintivo, tu libido profunda! ¡Y qué difícil hacerlo cuando toda la sociedad está en contra y lo considera pecado o delito!

He aquí la gran terapia que ofrece internet. Desahogar, expresar tus contenidos prohibidos, oscuros. Darles forma. Sacar el veneno de tu psique.

Es la terapia del blog. Recién descubierta. Todavía por explorar. Muéstrate, inventa, desahógate. Es bueno, es sano, te hermana con los demás.

domingo, febrero 06, 2011

CONCIERTO DE POLLA EN CLAVE MENOR


Videos tu.tv


Explorando por la red he hallado este vídeo francés de 2007. La música es un poco "kitsch" pero tiene su poética. Al lado de tantos otros que resultan apresurados y violentos éste es suave y tierno.

sábado, octubre 23, 2010

MI TEMPLO ES TU COÑO




Hay días en que el mundo se te cae encima. Ves las noticias y te horroriza la maldad de la humanidad. Genocidios, asesinatos, torturas. Te sientes rodeado de gente ambiciosa, sin escrúpulos, idiotizada, fanática, paranoica, enferma. Hablan de Dios, la Verdad, la Justicia. Y sólo entonan el nombre de sus fantasmas mentales.

En esos momentos hay un refugio que me reconcilia con el universo. Tu coño. Ese rincón secreto, húmedo, tierno, que nunca hará mal a nadie. Que da amor y genera la vida.

Hundo mis labios y mi nariz en es intimidad vgetal que lo rodea y sólo me invaden sentimientos de amor y de ternura, como si me pudiese evadir de toda esta mierda que nos rodea. Ni Dios, ni Patria, ni Verdad, ni Justicia ni hostias en vinagre. Sólo tu coño perfumado y palpitante.

Qué injusto, qué cruel ese tabú sobre el sexo de las mujeres. Su nombre suena a insulto. Su visión se considera algo indecente.

Cuando es lo más bonito de la creación.

martes, octubre 19, 2010

A QUÉ SABE TU CULO




Dicen que el profesor Lacan le preguntó un día a un alumno: "¿A qué sabe la regla de tu novia?". El chico, cortado, no supo qué decirle. Y entonces el célebre psiquiatra dijo al resto de la clase: "Pobre, no ha estado nunca enamorado".

Los que hemos estado enamorados hemos tenido ese sabor de la regla alguna vez en la boca, metálico, como de oxidado. Y hemos lamido el culo de nuestra amada (me niego a llamar "ano" a ese rincón delicado y floral, que siempre me recuerda el nudo por el que se cierran los globos).

Pasas la lengua por esa discreta protuberancia y sabe a tierra húmeda. Un sabor denso, como a hierba espesa, y que te deja una sensación de barro en los labios. Pasar la lengua por ese minúsculo centro del mundo es una muestra de amor supremo. Y en ciertas noches añoro hasta las lágrimas los culitos llenos de perfúmenes que alguna vez amé.

Como decía Lacan, pobres los que no saben su sabor.

domingo, octubre 10, 2010

LA VIRGEN DESNUDA



Las religiones paganas y muchas orientales presentan a sus diosas desnudas. Precisamente, el cuerpo se convierte así en un sinónimo de perfección, belleza y divinidad. El desnudo significaba la verdad, la revelación.

El cristianismo, sin embargo, adoptando el pudor de los pueblos semitas, sólo ha utilizado el desnudo para indicar dolor, tormento o castigo. Con ello ha perdido un gran componente espiritual, un símbolo que habría conciliado a muchos de sus fieles con el instinto de la belleza corporal.

La Virgen María, la Madre de Dios, debería aparecer desnuda. Esa figura que representa el amor, la divinidad femenina, el amparo, la protección, hubiera sido mucho más eficaz presentada como una bella joven desnuda, igual que las diosas greocorromanas o incluso las figuras prehistóricas.

Nos habría ahorrado el penoso machismo y la misoginia que se han adoptado como divisas de esta religión, y que han relegado a la mujer a un segundo plano. Como un ser imperfecto.

Desde el punto de vista simbólico, la Virgen desnuda nos llegaría al alma. Y representaría esa búsqueda interior de la mujer ideal que vehicula tu alma.

domingo, septiembre 19, 2010

ASÍ HABLABA POLLATUSTRA





Siempre se piensa que los gatillazos son cosas de viejos. Pero no es así. A veces, tu sexo se rebela. O sientes que se cruzan los cables de la mente. Un detalle que te corta, un pensamiento desempalmante. Y sobre todo miedo. El miedo a que no se te levante es el anafrodisíaco más eficaz.

Qué horror si en el momento de la verdad se desinfla, es incapaz de penetrar ese coñito anhelante que la espera. ¿Y qué puedes hacer? Repasas con desesperación todas las imágenes que más te erotizan. Visualizas películas, imaginas que te estás tirando a la mujer de los sueños. Pero nada. Mueves la pelvis con desesperación. A veces no hay manera.

Por eso no existe momento más emocionante que cuando, en una crisis de esas de no sé si puedorrr, de repente la polla se despierta. Da unos espasmos, te cosquillea. Comienza a inflarse. Y sientes la música de "Así hablaba Zaratustra" como fondo. Bam, bam, bam-bam. Mientras la polla se yergue como la bandera en una batalla.

Es un momento triunfante. Que te hace comprender por qué se emplean en casi todo los simbolos fálicos. Equivalen a instinto, poder, fuerza profunda, victoria.

¡Bam-bam!

viernes, agosto 20, 2010

LAS NINFAS DESNUDAS DE GANDHI





El libro "Gandhi: la ambición desnuda", del historiador británico Jad Adams, ha causado un cierto escándalo. Revela que el padre de la independencia de la India y pacifista universal, Mahatma Gandhi, dormía con chicas desnudas pese a su voto de castidad.
"Contrariamente a su imagen de asceta abstinente, durante la segunda mitad de su vida Gandhi se bañaba a veces con adolescentes, se hacía masajear desnudo y compartía el lecho con una o varias de sus fieles desnudas".

Los testimonios no hablan de relaciones sexuales completas, sino de una especie de "juegos" sin llegar a la penetración y mucho menos la emisión de esperma, algo que Gandhi consideraba una peligrosa pérdida de energía. Tal como lo entiende por ejemplo el Tantra.

Creo comprender lo que hacía Gandhi. Era aquello que algunos han llamado "la magia del Rey Salomón". Se dice que éste siempre estaba rodeado de mujeres bellas, pero que no llegaban a ser sus concubinas. Se aprovechaba de la tensión y la fuerza, el poder, que les daba su belleza y la energía que en él despertaban. Pero canalizando esa energía en otros fines que no fuera el mero petardeo genital.

Probablemente, Gandhi aprovechaba el gran potencial de una mujer joven y desnuda, su inmensa capacidad de sugerencia, para mover contenidos interiores. Cargaba "las pilas". Redirigía la fuerza de la libido nacida de su contemplación y su cercanía para invertir en otros terrenos espirituales.

Sería entonces una actividad sabia. Un reconocimiento a la belleza de la mujer desnuda.

Puede también que fuera directamente un viejo verde. Pero yo prefiero creer la otra hipótesis.

jueves, junio 24, 2010

EROS Y THANATOS




Eros y Thanatos. Deseo y muerte. Amor y destrucción. ¿Son realmente tan opuestos? A veces tengo la impresión de que existe un conducto secreto que los retroalimenta uno a otro.

Ocurrió en el funeral de un amigo. estaba impresionado porque trabajaba conmigo y sólo hacía dos días habíamos estado tomando un café y charlando. De repente me llama la mujer y dice que ha muerto. No me lo podía creer.

Fui al oficio religioso, y estaba lleno de gente conocida. En esos actos a veces hay de todo menos pena. Quizás porque todo el mundo está sensible se contagian otro tipo de emociones.

Vi a una chica vestida de oscuro, con el pelo largo y lacio. De repente empecé a pensar guarradas sobre ella. Imaginaba que me abría la bragueta, que me sacaba la polla que estaba brillante y a punto de estallar. Se arrodillaba con aquel vestido negro y me la chupaba lentamente, muy lentamente.

¡Jesús! ¿Cómo podía imaginar aquello con mi amigo casi de cuerpo presente? Pero cuanto más intentaba evitarlo más me calentaba, hasta empalmarme allí en la iglesia. Mientras el cura hacía el sermón.

Creo que se me notó tanto que la chica de oscuro incluso se volvió para mirarme con gesto raro.

Desde entonces he hecho varias pruebas. Y es verdad que en situaciones fuertes y nada eróticas, se activa el deseo más que en otras. Lo probé el día en que tenía que dar una clase en la Escuela de Artes y Oficios. Estaba nervioso, pero me acordé de aquella chica. Y di la mitad de la clase con la polla tiesa. Eso que me estaba jugando el puesto.

¿Se comunican Eros y Thanatos? ¿Son dos polos de una misma cosa?

sábado, junio 19, 2010

LA CÁMARA DEL DOCTOR FREUD


Lo leí en el volumen 11 de las Obras Completas de Freud. "Un caso de paranoia contrario a la teoría psicoanalítica". Pese al título raro, es un episodio bien normal.

Una señorita acude a un abogado para denunciar a un amante suyo. Asegura que acudió a "visitar a su enamorado en su piso de soltero" para solicitar su ayuda en un problema laboral.

"Después de mutuos besos y abrazos, se hallaba ella en actitud abandonada, que permitía admirar parte de sus bellezas, cuando un ruidito seco vino a sobresaltarla. Salía de detrás de una cortina (...) Al salir la sujeto de casa de su amigo encontró en la escalera a dos individuos que murmuraron algo a su paso. Uno de ellos llevaba un paquete en forma de cajita".

La mujer dedujo que, aprovechándose del momento en que estaba desnuda, uno de aquellos hombres la fotografió oculto tras la cortina. Probablemente con el sexo entreabierto. Denunció a su amante y el abogado acudió a Freud para un peritaje. ¿Era una realidad? ¿Una paranoia de la mujer?

Freud saca una conclusión alucinante. "Para mí no existió en absoluto ruido alguno. La situación en que la sujeto se encontraba justificaba una sensación de latido o percusión del clítoris, y esa sensación fue proyectada por ella al exterior".

Osea que el ruidito según el padre del psicoanálisis no fue de una cámara sino ¡del clítoris! Y dictaminó que no hubo fotos sino delirio paranoico de la mujer.

Yo, con todos mis respetos al doctor Freud, estoy convencido de que sí hubo fotos.

viernes, junio 18, 2010

EL BLOG ERÓTICO PERFECTO




No sólo uno escribe en este blog, también lee a sus colegas. Y me gusta bucear, buscar, explorar esas páginas desconocidas que a veces encuentras por causalidad, o que sigues de página en página. Llevo un cierto tiempo en este mundo, pero mi conclusión es desoladora.

¡No he encontrado el blog erótico perfecto!

La mayoría de los textos son demasiado largos. Describen situaciones eróticas de forma plana, aburrida, salvo para el que las escribe. Las fotos casi nunca pegan con las historias. Son o demasiado groseras o demasiado estéticas y forzadas.

Me gustaría encontrar una página que me raptara. Unas fotos que no fueran ilustraciones sino que me contasen historias. Unos textos cortos y poderosos, que me hagan empalmar. Un erotismo que no consista en poner polla, coño y culo y describir tediosas penetraciones.

El erotismo es como el perfume. Dos gotas perfecto. Un frasco empalaga.

domingo, junio 06, 2010

LA BELLEZA DEL AGUJERO DEL CULO




Clifford Thurlow escribió "Sexo, surrealismo, Dalí y yo", donde cuenta muchas anécdotas sobre los delirios sexuales del pintor de Port Lligat. En una de las historias narra cómo durante el rodaje de "La luz del fin del mundo" con Yul Brinner y Kirk Douglas, la bella Samantha Eggar (protagonista de "El Coleccionista") se aburría mortalmente en Cadaqués.

Le pidió a Carlos Lozano, un equívoco personaje cercano al pintor, una entrevista con éste. Y Thurlow cuenta textualmente:

–"Ella aceptó leer en voz alta unas páginas de una obra de teatro escrita por Dalí, muy

obscena, con coprofagia incluida. Ella estaba encantada, y Dalí le pidió que se desnudase y

pasara a cuatro patas por un tubo de plástico. Lo que deleitaba a Dalí era verle, cuando ella se agachaba, el agujero del culo".

Luego Dalí salió corriendo de la estancia, para masturbarse.

¿Puede ser hermoso el agujero del culo? Esa especie de estrella negra, secreta, rodeada de un halo oscuro y perfumada por un bosque de pelo leve, hirsuto, profundo. ¿Puede tener belleza y misterio?

Desde entonces cada vez que veo una foto de la bella Samantha Eggar pienso en cómo debía de ser entonces su vértice del culo.

miércoles, junio 02, 2010

LOS SENOS



Gómez de la Serna escribió un libro magnífico titulado: "Senos". Una colección de imágenes y metáforas sobre esos apéndices femeninos que tantas cosas han movido en Occidente. Que han hecho despertar de su sueño a billones de pollas a lo largo de la historia. Porque el desnudo es cultural, y no es lo mismo Africa o Asia que Europa. De ahí también el morbo.

Esos pechos femeninos, ondulantes, profundos, dulces sin tener sabor, coronados por la fresa de piel y que se hunden en las manos y los abrazos del deseo. Son pechos más imaginados que reales, que están en la mente de todos los hombres. Como una remergencia del pecho primigenio de la madre, un juego muy edipiano de buscar ser de nuevo un bebé en brazos de la amante.

Gracias a esas turbulencias libidinosas, algo que podía ser tan soso como unas tetas se llena de poesía y metafísica. Y para ello es necesaria la colaboración social, el puritanismo.

Son episodios tan ridículos como la ganadora de Eurovisión en una piscina, las que mueven críticas y noticias por todo el mundo. Escándalo, páginas de diarios.

Una chorrada si no fuera por el poder inmenso de los senos femeninos.

jueves, mayo 27, 2010

ALBINA Y DESNUDA




Esta noche he tenido un sueño muy extraño, pero que me ha enseñado una cosa. Hablamos corrientemente de la libido, de los símbolos, de las figuras en el fondo de la mente. Pueden parecer conceptos abstractos.

Pero he soñado con una chica desnuda. Era albina, tenía el pelo blanco y larguísimo, que se le enredaba en trenzas como serpientes y le tapaba la cara. Sólo veía su piel, que era tostada, suave como terciopelo, y sobre todo sus manos de dedos largos e inteligentes mientras jugaba trenzando y destrenzando los cabellos que le cubrían la cara. Estaba en una postura extraña, como de yoga. Y para mí tenía un gran efecto de fascinación.

Recién levantado, aquella figura se cargaba literalmente de energía. Se llenaba de una luz, una electricidad psíquica enorme, hasta tal punto de ser material. Notaba cómo arrastraba hacia sí mi libido, mi interioridad, la recargaba y la iluminaba.

No tengo ni idea de su significado. Si es una profecía, un signo, un recuerdo, una imaginación caprichosa. Pero la he tenido dentro de mí durante todo el día. Y aún la veo con los ojos de mi mente.

viernes, mayo 14, 2010

¿EXISTE UN EROTISMO TRASCENDENTE?

Pocas cosas parecen tan elementales como el erotismo y el sexo. Un impulso destinado a la procreación y a perpetuar la especie. ¿Pero se reduce sólo a eso? La pregunta es si además de esos condicionantes directos, puede ser el erotismo una herramienta de conocimiento e incluso de trascendencia.

El erotismo mueve contenidos interiores y puedes causar mareas y maremotos. Por lo tanto, de una manera u otra está afectando a eso que se ha llamado la "vida espiritual", "el alma" o como quiera llamarse.

El problema es que en esa travesía no hay mapas ni indicaciones. El erotismo siempre ha sido en Occidente algo medio oculto, eludido o celebrado sólo como apéndice del placer. Nunca del conocimiento.

Cuando entramos en ese océano no tenemos ayuda apara orientarnos. No sabemos si llegaremos a una isla desierta o naufragaremos.

viernes, mayo 07, 2010

LA DIOSA EJECUTA AL HUMILLADO


Hace años que lo descubrí. Cuando la diosa pone la mano sobre ti, te llenas de excitación y destino. Parece como si unos hilos invisibles te ataran a ciertas mujeres. Por las noches sueñas con ellas y te entra una plenitud inflamada que no tiene parangón, que no puede explicarse. Te sientes lleno de fuerza, de sentido. Imaginas tus situaciones de amor, las quieres idolatrar, desnudar, acariciar durante horas. Y curiosamente, esas reencarnaciones de la diosa, cuando estás en racha, aparecen por parejas, nunca una tras otra.

 Conoces  una mujer, empiezas a tratarla y automáticamente surge otra. Me ha pasado con todos de mis grandes romances, y también con mis fracasos más lamentables.

 Acabo de pasar una época de viento en popa, de aceleración y euforia. Mi vecinita, la pelirroja, por fin se ha ido a vivir sola. Hemos tomado algunas cervezas, me ha contado sus penas. Lo que parecía imposible ha ocurrido, me pidió mi teléfono, quedamos una noche en su casa.

 Al mismo tiempo conocí a la Troyana. Ah, es una mujer magnífica, de ojos negros e insondables, de pelo revuelto y rizado, sólo le falta una cinta en la frente para ser cualquiera de las protagonistas de tragedias griegas. La Troyana era muy inaccesible, sólo la conocía por fotografía. Un día, la encontré haciendo cola en una tienda. El corazón me dio un vuelco, y me atreví. "Pase usted primero". Ella se quedó extrañada y me miró con unos ojos encantadores, de sorpresa y timidez.

 A partir de ahí conseguí su mail, poco a poco nos carteamos. Hasta quedar una vez en un bar. Estaba rendido ante ella. Parecía muy seria y formal, me contó que vive con un hombre y se dedica a temas empresariales. Le seguí escribiendo, nos vimos una segunda vez.

 Entonces no pude reprimirme, y aquella noche le escribí por mail lo que me había ocurrido, que me fascinaba, que era una mujer muy interesante. Procuré expresar sólo admiración rendida, nada de asedio o pegagojismo desagradable.

 Pues bien, anteanoche era la célebre cita con la pelirroja. Entré, hablamos, nos cruzamos las manos con esa electricidad tan peculiar. Y llaman al timbre. ¡Era el marido! Me quedé tan cortado con mi copa en la mano que no supe qué decir y desaparecí como pude.

 Al día siguiente recibí un correo de la diosa. Se declaraba confusa e incómoda por mi expresión de "determinados sentimientos", incluso sabiendo que tenía pareja. Y me mandó a la mierda con buenas palabras.

 Salí de casa dispuesto a emborracharme. Al pasar bajo una farola, chisporroteó y se apagó la bombilla.

 Lo sabía. La diosa no recompensa ni reparte, juzga con su medida. Es inesperable, puede llegar a ser cruel.

 Y ejecuta al humillado.

sábado, marzo 27, 2010

MÁS PAJAS Y MENOS PROZAC



No tengo por qué mentir. Durante los años de mi primera juventud, cuando más sufría de la abstinencia sexual, no me masturbaba. A veces tenía "wet dreams" y me corría entre las sábanas. Otras, me apretaba tan fuerte contra la cama que me iba sin darme ni cuenta. Pero rechazaba las pajas como algo miserable, como una derrota. Prefería pasar calenturas que dar mi brazo a torcer.
Sólo empecé a masturbarme cuando tuve mis primeros ligues. Entonces, para no llegar a las citas caliente como un mono, buscaba cualquier lugar para hacerme una pajita rápida y vaciar el depósito. 
Ahora que han pasado unos cuantos años sé que estaba muy equivocado. A los 18 años tuve una úlcera, y me revolvía por las noches sin poder dormir. Se me acumulaba tanta energía que me consumía por dentro. Hubiera tenido que pajearme como un loco. Pero no lo hice.
Y cuando comencé a masturbarme creyendo así facilitar mis relaciones sexuales, tampoco era eficaz. Me corría igual de rápido. La excitación no desaparecía.
Hoy he comprendido que la masturbación no tiene una relación tan directa con el erotismo como con la energía, la libido. Una paja no te libera más que de una pequeña parte de excitación. El erotismo discurre por otros caminos, y por más que te pajees nunca dejarás de dar vueltas sobre el mismo punto, como los burros en la noria.
En cambio hay momentos y temporadas en que el mundo se te cae encima. Los hombros te pesan como si fuesen de plomo. El deseo sexual desaparece o se inhibe. Entonces es cuando resulta más necesaria la masturbación. Porque es la única forma de sacarte esa carga eléctrica, esa desesperación profunda, esa intoxicación psicosomática. Aunque al principio ni se te levante y hayas de hacer verdaderos esfuerzos para ponerte en situación.
Más pajas y menos prozac.

martes, marzo 23, 2010

MASCULINO/FEMENINO


De vez en cuando hago incursiones por los blogs eróticos que encuentro a través de los "links". Y he descubierto algo fascinante, imposible de detectar antes de que existiera internet y el "secreto de confesión" internáutico. La diferente sensualidad masculina y femenina se nota enseguida.

Los blogs femeninos destacan en primer lugar por una apariencia mucho más fantasiosa y cuidada. Hay dibujos, decoraciones, colores vivos, figuras fantásticas. Los masculinos son adustos, van a lo que van.

Los blogs firmados por mujeres escogen siempre fotos bellas. Sensuales pero un poco elusivas, muchas veces sugieren más que muestran. Los firmados por hombres en cambio van al grano, y si pueden sacar una polla desafiante no pierden el tiempo en cortinas con transparencias sinuosas o cabellos caídos en rizadas cabelleras.

 Los masculinizantes parecen desafiar, como si quisiesen romper tabús y sacar un culo penetrado sin más, una mamada, una corrida meteórica. En cambio, los feminizantes siempre destacan el entorno, la atmósfera, la emoción contenida en la imagen.

Lo mismo ocurre con los textos. Creo que los que están escritos por mujeres (o al menos a mí me lo parecen) exhiben un erotismo muy matizado, basado en situaciones, en historias, en sentimientos cruzados, un poco evanescentes, de un erotismo húmedo y apasionado.

Los de signo más masculino cuentan todo un poco bruscamente, no se paran en lo emotivo, sino que buscan el estimulo, la imagen provocadora, la erección sin ir mucho más lejos.

La impresión que sacas es que las mujeres son mucho más refinadas, completas, poéticas, acariciantes. Y que los hombres siguen siendo en el fondo unos niños, entre juegos, pajas y desfiles genitales.

En caso negativo, los blogs falócratas pueden resultar planos y aburridos. Los vaginómanos, demasiado enrevesados y asfixiantes.

Me gustaría que alguien estudiase ese tema, ahora que se puede. Porque tal vez descubriríamos en qué momentos los caminos del erotismo y el sexo van juntos y en qué momento preciso se bifurcan, para coger cada uno una dirección divergente.

A mí, personalmente, me excitan mucho más los blogs de tipo femenino.


Post Scriptum: ¡Muchas gracias por vuestros comentarios!

domingo, marzo 14, 2010

EL SECRETO DE LA DIOSA



Os voy a contar un secreto muy importante. No sé si seré capaz, porque es muy complejo y oscuro. Para amar a una mujer, hay que amar a las mujeres. Para amar a las mujeres, hay que amar a la diosa. Porque la diosa son las mujeres.

La diosa no es una entelequia, es una realidad. Oscura, inconsciente, primitiva. Es un determinado estrato de la mente al que cuesta mucho llegar.

El camino es largo. Os contaré un ejemplo.

Amé por encima de todo a una mujer. Pero ella no me amaba, sólo se refugiaba en mí. La amé tanto que me aprendí su cuerpo de memoria, que la llevaba en mis sueños. Pero aquél amor me hacía infeliz, sufría mucho. Me estrellaba una y otra vez contra él como las moscas contra el cristal.

Al final ella me dejó. Me costó muchísimo dejar de sufrir. Estuve años intentando borrar su recuerdo, sustituirla por otras mujeres. Pero ella significaba la diosa para mí. Las otras no.

Han tenido que pasar muchos años para darme cuenta de algo insospechado. Aquel rechazo de su recuerdo era un error. Un día, después de soñar con ella, me di cuenta de que ella era Ella. Y por lo tanto iba más allá de su manifestación individual.

Y volví a amarla en mi recuerdo. Volví a mis ritos, me recreé en ella aunque pareciera un fantasma. Conforme lo hacía, noté como volvía a soñar con ella. Pero ahora no me producía dolor, sino una rara plenitud.

Hasta un día en que soñé que estábamos los dos en dos duchas contiguas. Ella descorría la cortina. Estaba guapísima, con aquella sonrisa tan abierta, los ojos fruncidos, el pelo mojado y su cuerpo blanco y ondulado. Entonces ella extendió la mano, abrió mi cortina y me acarició los huevos.

Aquello me produjo una felicidad sin límites. Me desperté con una rara alegría.

Desde aquel momento, todas las mujeres a las que me he acercado se interesan por mí, se dejan seducir. Porque yo busco en ellas a la diosa, que se esconde y a veces juega contigo, y puede ser cruel y peligrosa. Pero le gusta que la amen.

Cuando la amas sientes algo que no puedo explicar. Una plenitud total y al mismo tiempo una servidumbre absoluta.

Hombres que queréis amar a las mujeres: amad a la Mujer.

lunes, enero 04, 2010

LA INDIA DE CHATO'S LAND


¿Cómo se forman las imágenes primordiales del sexo? ¿Son adquiridas o heredadas? ¿Las llevamos dentro, en nuestros genes? ¿O bien se encienden como la hojarasca cuando prende una chispa?

 No soy quién para responder a esta cuestión general. Pero puedo contar mi historia. En mi caso, hubo unas cuantas imágenes que despertaron el dragón oscuro. Y que todavía hoy me perturban y asaltan.

Lo acabo de comprender después de ver la película "Chato el apache".

 Yo era muy joven en 1972, cuando se estrenó este film rodado en Almería con Charles Bronson como indio vengador. Era su primer papel en este rol, que tanto se repetiría después. Intervenían también Jack Palance como un viejo militar sudista y Richard Basehart. El director era Michael Winner.

 La peli no es muy buena. Cuenta la historia de un apache solitario que vive en el desierto de Nuevo Méjico. Un día, mata en defensa propia del sheriff de Arillo. Se forma una expedición para cazarlo. Y él, finalmente, los matará a todos amparándose en esa tierra desértica que tan bien conoce.

 La escena que me impactó sucedía al principio. Los hombres del grupo llegan a la casa del indio y encuentran a su mujer moliendo grano. Entre grandes gritos la cogen y la sacan en volandas fuera. "Mira qué caramelito he encontrado".

 Y allí, en medio de la tierra, le arrancan la ropa entre cuatro o cinco. La mujer (seguramente una extra española) grita y se revuelve. Se me quedó grabada la imagen de la tela rompiéndose y sus pechos balanceándose, temblando como frutas, y la falda arrancada dejando el vientre y las piernas al aire.

 En la versión que vi la escena estaba censurada. Se veía cómo la llevaban adentro de la casa y luego se escuchaba un grito largo de la mujer. Yo, todavía muy ingenuo, no entendía ese grito único. ¿Qué le hacían para que sólo gritase una vez?

 Los jefes de la expedición hablan entre ellos. Uno dice al militar sudista: "¿Lo paras tú o lo paro yo?" Palance, mirando al suelo, contesta: "Esto no es el ejército. No se puede quitar la presa a los coyotes".

 En la versión original, la que proyectaron en la tele, se ve como la levantan desnuda, con la espalda y el culo al aire y la llevan adentro. Luego, después de una fugaz y extraña violación, la sacan desnuda y la atan a un poste.

  Esa violencia sexual, incomprensible para mí en aquel momento y más en aquellos términos, me tocó profundamente. Desde entonces asocié el sexo con ese arrancar las telas, esos pechos palpitantes, esa lucha, ese llevar a la presa a un lugar oscuro, ese grito de agonía.

 Hoy lo sé todo. Pero es igual. Me sigue conturbando. Y cuando he visto de nuevo la escena, me ha excitado hasta el paroxismo y me ha hecho comprender muchos de mis fantasmas y mis fetiches.

domingo, diciembre 13, 2009

EN EL ALTAMIRA DEL SEXO




El nacimiento del sexo es turbador. Siempre crees que estás infringiendo algo. Es una especie de viaje a la caverna más honda de tu interioridad, donde arde el mismo fuego que cuando tenías quince años. Ilumina en las paredes esos dibujos temblorosos, llenos de poder y pasión.

Con el tiempo, acabas por pensar que lo importante no son tanto las personas con las que practicas el sexo, sino el recurso que te proporcionan para viajar a esa caverna. Algunas te ayudan, otras te extravían. Incluso cuando el sexo es pleno, algunas personas se parecen a esos dibujos de tu Altamira sexual y otros no. Cuando se parecen, te sientes el brujo de la tribu.

Al principio las pinturas rupestres del sexo te dominan, pero acabas por domesticarlas tú. Sabes ir a buscarlas, recrearte en ellas. Recordarlas una y otra vez. A veces creo que olvidamos o rechazamos injustamente las fantasías que teníamos al inicio de la etapa sexual. Es un error, porque nuestra verdad erótica está allí.

Yo soñaba con tocar los pechos de una mujer, sacarme la polla, colocarla en medio de los dos. Empezar a apretarlos contra mi miembro, subir y bajar. Mientras ella miraba esa punta con el ojo siempre guiñado, ese animal ansioso, lleno de venas, hinchado por el deseo.

Hasta que el calor de sus pechos y sus pezones obraban el milagro. Entonces me disparaba contra su cara, ella cerraba los ojos y yo me sentía extendido por el universo. Como si el brujo de mi Altamira acabase de encender el fuego.

Yo no puedo explicarlo, no sé de dónde sale ni qué significa. Sólo sé que sueño con ello.

martes, diciembre 08, 2009

DEBAJO DE SU ESQUIJAMA


Os hice caso. Pensé en mi vecinita de abajo tan triste, abandonada, en su cuerpo lleno de pequitas y su boca siempre medio abierta, su pelo lacio. Total, pensé, por qué no ofrecerle algo de compañía.

Así que bajé y llamé a la puerta. Ella me abrió con gesto de sorpresa. Llevaba puesto un esquijama gris, que le caía un poco grande pero que me permitía imaginar sus formas, sus pechos, bailando un poco debajo del tejido. Y esa curva del vientre. Cuánto hubiera dado por acariciar, aspirar, su pubis de pelirroja, Ah.

Pero no me pasé ni un pelo. Le ofrecí si quería tomarse una cerveza conmigo. Ella se quedó muy extrañada. "No ahora no puedo, gracias. Otro día".

Así que salí yo solo a tomarme la caña pensando en ella.

Pero dos días después, fue ella la que llamaba a mi puerta. Venía con una excusa tonta. No sé qué del desagüe. Pero ponía esa expresión de angustia, esa boca ladeada, que parece indicar tensión interior, tensión sexual. La pobre lleva muchos días sin que nadie la acaricie. Sola allá abajo. En silencio, porque nunca oigo nada.

La invité a pasar. Ella se sentó con las manos cogidas, como si fuese una colegiala. Miró a su alrededor. Porque mi piso está mucho más desordenado que el suyo. Como vivo solo, no tengo nadie para quién cuidarlo.

"Oye, perdona por lo del otro día. No sé si fui brusca. Pero es que no me esperaba que bajases". Hablamos un rato. Pero me desorienta. Parece sensual pero al mismo tiempo seria y tiesa. A veces hace gestos bruscos que me cortan. No sé si le gusta que le hable y me haga el obsequioso o no. 

Aquella noche se encendió después la luz de su cuarto de baño. Y se duchó con la ventana abierta. Podía oler otra vez ese champú que tarda horas y horas en evaporarse. ¡Dios! Cómo me la morrearía, cómo la arrastraría del cuarto de baño a la cama, cómo le abriría las piernas y me sumergería en ella.

¡Pero no me atrevo a dar el primer paso!

domingo, noviembre 29, 2009

ELLA SE HA SEPARADO

Ya os he hablado de mi vecina. Esa que tiene el cuerpo lleno de pequitas, y que llena mis noches de excitación erótica con los efluvios de su champú. La he visto llegar, con sus pantalones ajustados y su pelo largo, desde lejos. Y la mirada que ha puesto me pareció rara. Como si le doliese algo por dentro. Esperé a que llegara a mi altura para intentar conversar con ella.

Pero entonces se ha puesto a llorar. "Yo, bien. Sólo que mi marido me ha dejado".

Me he quedado de piedra. Con lo deseable que es, con las ganas que dan de meter la mano por entre sus pantalones ajustados, y aspirar el perfume de su cuello, y curiosear abriéndole los botones de la camisa. ¡Será boludo el marido!

Hemos estado hablando, le he ofrecido toda mi ayuda. La pobre estaba hecha polvo, pero yo le hubiera echado un polvo.

Ahora se me hace más insportable que nunca sentir que está allá abajo, sola, sin nadie que la acaricie y la haga sentir bien.

Pero tampoco me atrevo a bajar.

Me haré todavía más pajas que antes.

lunes, noviembre 16, 2009

BLACK KISS


Cuando era muy joven, soñaba con tocarle los pechos a las mujeres. Era el summum del placer concebido, y bastaba un leve roce, una presión, para que me corriera como una catarata. Más adelante comencé a obsesionarme con que me la chupasen. Mujer que me gustaba, me la imaginaba con mi polla en su boca, formando ese relieve delicioso que sobresale en sus mejillas cuando juguetean con ella. Ahhhh.

Pero fue pasando el tiempo y aquel delirio, que ocupaba el cien por ciento de mis fantasías sexuales, se fue normalizando. Entonces llegó la época en que soñaba con dar por culo. Mi sueño era ir a cenar con una mujer deliciosa, guapa, elegante, a la que hubiese penetrado por detrás. Y sonreirla en la mesa del restaurante, besarle la mano, mientras me decía interiormente: "Te he entrado en el culito, me he derramado en él". Bffff. Eso me volvía loco.

Pero ahora noto que he descubierto otro placer que eclipsa los demás. El beso en el culo, la lengua en el agujerito. Me gusta hacerlo cuando es una mujer que me gusta, tiene un gusto dulzón, a tierra mojada, y es delicado seguir el anillito formado por el esfínter con la lengua, introducirla un poco en esa flor cerrada del culo.

Pero sobre todo me gusta que me chupen el culo. Es un placer sublime. Que te hagan una buena mamada es como un concierto de una orquesta. Mucho ruido. Pero que te chupen el culo lentamente con la punta de la lengua resulta tan delicado como un recital de violín, suave, embrujador, te transporta sin hacer que te corras. Puedes estar horas y a cada movuimiento de lengua el placer es diferente. Infinito.

Todos los otros placeres desaparecen ante él.

jueves, octubre 22, 2009

DESNUDA





Hay un punto de confluencia y al mismo tiempo de confrontación entre hombres y mujeres. El hecho de que ellos quieren desnudarlas y ellas a veces quieren y otras no.

Una amiga mía me escribió: "En el fondo, creo que todas las mujeres han fantaseado alguna vez con bailar desnudas delante de un grupo de hombres".


No puedo decirlo porque no soy mujer. Pero sí que advierto algo muy especial, diría que casi simbólico, en el hecho de una mujer que se muestra desnuda. En cierta manera es una metáfora de la revelación, de la verdad, de los contenidos ocultos.

Un baile de los siete velos supone una especie de inicación, una búsqueda de lo escondido, de un valor casi metafísico.

Es una pena que en el tratamiento erótico eso se olvide casi siempre, para caer en la instintividad más directa y brutal.

Porque desde el punto de vista artístico, simbólico e incluso espiritual, una mujer que se muestra desnuda delante de unos hombres que la admiran se eleva inmediatamente a la categoría de ángel, de diosa.

Eso explica por qué, a nivel profano y grosero, se emplea tanto en revistas y películas este recurso.

viernes, octubre 16, 2009

TOCARSE




Recuerdo la cara que puso aquel compañero de colegio. "Me hago pajas continuamente, no puedo parar, no sé qué puede pasarme". Su rostro me quedó grabado, por la enfermiza desesperación que mostraba. Hasta hace muy poco no se podía hablar abiertamente de eso, y los chicos y las chicas lo practicaban con sentimiento de culpa.

Yo he descubierto que la masturbación no tiene mucho que ver con el sexo. El sexo es ante todo interacción, estás con una mujer y ella te pide cosas, hay que llevar su ritmo, explorar sus rincones, adivinar y a veces descubrir después de muchas veces qué le gusta y qué no. El sexo no es correrse. El sexo es una especie de diálogo.

En cambio la masturbación es el puro chorro. Tienes que poner el microscopio de la imaginación en lo que te excita, y sin ningún problema entregarte a ello. No hay diálogo alguno y puedes elegir el tema que quieras sin descubrir nada.

El sexo es complejo pero da muchas satisfacciones si consigues hacerlo bien. La masturbación es fácil, pero sólo sirve para aliviarte y no te deja nada.

Qué pena que tantos ejerzan el sexo como si fuese una paja asistida.

viernes, octubre 02, 2009

FANTASMAS SEXUALES





A lo largo de mi vida, y desde que se me despertó el instinto sexual, he tenido diferentes imaginaciones eróticas. Es curioso, pero creo que son sorprendentemente pocas. Casi siempre las mismas. Durante un tiempo, me pajeaba pensando en las chicas que me atraían. Pero luego descubrí las situaciones. Y volvía una y otra vez a ellas para provocar mi excitación. Incluso en los momentos en que mi pito no acababa de ponerse duro del todo con una mujer.

Pero hace unos quince años se activó el geiser. Tuve una experiencia que me desconcertó y que sigo sin saber explicar. Fue un día en que me había peleado una vez más con mi pareja. Estaba en una sala de espera. Mientras ella iba a dejar unos paquetes en un almacén. De repente imaginé que allí tres hombres sucios, desagradables, malolientes, la encerraban en un cuarto, la desnudaban y le hacían literalmente de todo. La succionaban, la eyaculaban, la penetraban, la sodomizaban...

Aquella imaginación fue como una bomba. Salí de la salita y no paré hasta casa, para pelármela con urgencia. Y Dios qué chorro, qué geiser, qué manantial. Casi no tuve tiempo de apartarme y la simiente cálida y desesperada me mojó el flequillo de camino a alturas todavía más elevadas.

Estaba literalmente enfermo, poseido por aquella imaginación que no podía explicar. ¿Qué era lo que me identificaba con aquellos tres violadores? ¿Por qué aquella misma escena con otra persona me parecía repugnante y terrible pero en cambio con mi mujer me arrastraba al abismo?

Fue el verano en que tuve que quedarme con mis tres hijos y dos amiguitos en un apartamento de Andorra. Espero que no se dieran cuenta de los pajazos nocturnos que me pegaba. Pero es que no podía evitarlo.

Desde entonces, esa imaginación me sigue poniendo a mil. Sin que sepa explicarla. Sé que hay algo en ella que me hace entrar en un estado primigenio de la excitación. Como si bajara a la sala de máquinas de mi sexualidad. Allí donde nació todo. No hay tiempo, soy yo de adolescente, yo de joven, yo de adulto. Me uno con una personalidad intemporal y casi diría que transpersonal.

¿Pero quién es? ¿Por qué?

¿Cómo podría explicar a mi pareja que la follo con locura pensando en que tres maleantes la están dando por culo?

domingo, septiembre 06, 2009

LA PICADA SEXUAL

Cosa mágica, complicada. ¿Por qué y cómo surge de repente la chispa erótica?

Mi vecina lleva ya varios años viviendo en el piso de abajo. De vez en cuando escucho la ducha, y me sube un olor muy profundo a gel o champú. Coincidíamos en la escalera, pero sin más. Me llevaba mejor con su marido que con ella.

Pero un día nos encontramos en la calle. Nos miramos. Me di cuenta de que es muy pelirroja, hasta el punto de que tiene toda la piel llena de pequitas, y los ojos color marrón oscuro, y un culo que siempre lleva bien ceñido. Y, zas, surgió la chispa.

La encontré erótica, me cosquilleó la polla sólo mirarla. Ella abrió un poco la boca y creo que sintió lo mismo. Pero no lo sé.

Desde entonces cada vez que la encuentro en la escalera todo mi cuerpo se estira hacia ella, aspiro profundamente, y me imagino sus pechos llenos de pecas, sus pezones claros, el pelo púbico rojizo y delicado. Ella reacciona de forma distinta a cómo lo hacía antes. Las mujeres lo notan. Hay una especie de corriente invisible y no sé si le gusta o la pone en guardia.

Cuando se ducha debajo mío, abro la ventana y huelo ese perfume que me pone, me pone. Me acompaña toda la mañana.

¿Qué pasó en aquel momento? ¿Por qué justo entonces ella se convirtió en mi mito erótico y ahora me hago pajas encima suyo, pensando en que la penetro y la hago gemir?

Cosa mágica, misteriosa.

La picada sexual.

domingo, julio 26, 2009

EL RINCÓN DE LA MAMADA






No hay nada que te parezca más violento que pedirle a la chica que te la chupe en un lugar abierto. Puedes tener la impresión de cometer una falta de delicadeza y colocarla en un compromiso. Pero, ojo, no siempre es así. A veces las mujeres se sienten poseídas por instintos que rozan lo peligroso y que incluso te acobardan.

Dos veces paseando por unas rocas junto al mar he visto la misma escena. Una pareja en pelotas, a cielo abierto pero sin que aparentemente nadie les viera (menos yo, claro está). Ella comienza a mirarle la polla, le acaricia primero la base de los cojones, luego va subiendo con dulzura mientras a él se le pone durísima pero al mismo tiempo mira hacia su alrededor con cierto pánico. Y ella, sin fijarse en nada más, se la agarra y comienza a chupársela sin importarle nada si alguien pasa por el camino. Ves como él hace un esfuerzo por concentrarse en el placer, pero sin olvidarse de que está expuesto a todas las miradas.

En mi caso, es curioso el aparcamiento que tengo detrás de casa. Da a la parte trasera de las otras viviendas y allí deja la gente sus coches y algunas cosas, como si fuera un trastero. Pero está abierto y todos los que pasan por la calle de encima te ven.

Pues bueno, tres mujeres distintas se han puesto allí como una moto. Una, morena y libidosa, me miró cuando estábamos sentados tomando el sol y me dijo con los dientes apretados: "te voy a comer". Y sin más, delante del posible vecindario, me baja la bragueta, se arrodilla y comienza a succionármela tan fuerte que el ruido a biberón gigante se oía por todos sitios. Yo sentía su mano apoyada en mi pecho y miraba al cielo sin poder decidirme entre el placer o la alarma.

Con otra mujer, exactamente en el mismo sitio, comenzó a besarme y a meterme la mano por el pantalón. "Hmmm. ¿qué tienes aquí?" ¡Y delante de los coches aparcados de los vecinos me los bajó para chupármela mientras yo estaba de pie, ¡totalmente azorado!
Creo que me vieron porque escuché unos silbidos a lo lejos. Pero a ella no le importó en lo más mínimo. Siguió con los ojos cerrados mientras yo me sentía casi ridículo.

La otra mujer, rubia y delicada, muy formal, nunca decía palabrotas y trabajaba en una ONG. Pero cuando llegamos al aparcamiento se transformó en una especie de mujer pantera sin mediar palabra. Abrió la puerta de mi coche, me hizo tumbarme en los asientos, y comenzó a hacerme una paja con intervalos de chupada, que me hizo eyacular en el techo pasando mucha vergüenza. Aún están las manchas.

¿Qué tendrá ese sitio? ¿Por qué todas se ponen cachondas en el aparcamiento? ¿Será precisamente por qué hay riesgo evidente de que las vean?

¿Por qué a veces las mujeres se activan en los sitios más inesperados?

A veces intentas hacer algo excitante y te sientes grosero porque la mujer te mira como si te quisiera fulminar. Pero en otras ocasiones los instintos femeninos resultan misteriosos y devoradores. Jamás creo que pueda entenderlos.