sábado, marzo 27, 2010

MÁS PAJAS Y MENOS PROZAC



No tengo por qué mentir. Durante los años de mi primera juventud, cuando más sufría de la abstinencia sexual, no me masturbaba. A veces tenía "wet dreams" y me corría entre las sábanas. Otras, me apretaba tan fuerte contra la cama que me iba sin darme ni cuenta. Pero rechazaba las pajas como algo miserable, como una derrota. Prefería pasar calenturas que dar mi brazo a torcer.
Sólo empecé a masturbarme cuando tuve mis primeros ligues. Entonces, para no llegar a las citas caliente como un mono, buscaba cualquier lugar para hacerme una pajita rápida y vaciar el depósito. 
Ahora que han pasado unos cuantos años sé que estaba muy equivocado. A los 18 años tuve una úlcera, y me revolvía por las noches sin poder dormir. Se me acumulaba tanta energía que me consumía por dentro. Hubiera tenido que pajearme como un loco. Pero no lo hice.
Y cuando comencé a masturbarme creyendo así facilitar mis relaciones sexuales, tampoco era eficaz. Me corría igual de rápido. La excitación no desaparecía.
Hoy he comprendido que la masturbación no tiene una relación tan directa con el erotismo como con la energía, la libido. Una paja no te libera más que de una pequeña parte de excitación. El erotismo discurre por otros caminos, y por más que te pajees nunca dejarás de dar vueltas sobre el mismo punto, como los burros en la noria.
En cambio hay momentos y temporadas en que el mundo se te cae encima. Los hombros te pesan como si fuesen de plomo. El deseo sexual desaparece o se inhibe. Entonces es cuando resulta más necesaria la masturbación. Porque es la única forma de sacarte esa carga eléctrica, esa desesperación profunda, esa intoxicación psicosomática. Aunque al principio ni se te levante y hayas de hacer verdaderos esfuerzos para ponerte en situación.
Más pajas y menos prozac.

6 comentarios:

Sexy Lissa dijo...

uy imaginate si tu como hombre veias en ti mismo mal el hecho de masturbarze, imaginate ahora a una mujer, a una nena curiosa y deseosa y no poder hacerlo, xk hasta hace poco sono en la sociedad hey las mujeres tmbn se masturban, antez eras una pecaminosa....

belkis dijo...

Yo me masturbaba cuando era adolescente, y pensaba que era pecado -en eso me educaron- pero qué le íbamos a hacer: me lo pedía el cuerpo!
Han pasado siglos y siglos de aquello, y nunca dejé de hacerlo tuviera relaciones o no.
Es una manera maravillosa y sana de cultivar la autoestima, de satisfacer deseos en cualquier momento y de calmarse cuando una no tiene con quién.
Para liberar tensiones va de coña!, aunque es cierto que cuesta mucho más "ponerse", pero se logra y el alivio a veces obra milagros.
Yo estoy totalmente a favor de la masturbación en cualquier circunstancia y a cualquier edad.
Saludos

Anónimo dijo...

Para las mujeres, por lo menos por aquí, siempre fue algo tabú. Creo q yo empecé a tocarme desde q tengo uso de memoria, pero aunque no recuerdo q me castigasen, estaba implícito el pecado y lo privado, en ello. Aún hoy, es algo q me cuesta mucho compartir; y según cual sea mi estado del alma, me hace sentir culpable.

Nuria dijo...

Cierto. Freud decía algo así como lo que has comentado. Cualquier problema que tengas, con sexo es menor de lo que parece. Y el sexo se consigue como sea.

La niña mala dijo...

A veces cuando leo cosas así... me doy cuenta de lo realmente alejados que estamos unos de otros sobre materia sexual...¿habrá una filosofía sexual? ¿sí...no?
Para mí la masturbación tiene que ver con el sexo, pero no como un sustituto del sexo. Es el sexo conmigo, y lo hago de siempre, desde niña, con pareja, sin ella; de repente siento el impulso de tocarme, de acaricarme o frotarme y lo hago sin más. Ni como antidepresivo, ni como sustituto del sexo ni nada parecido, simplemente como parte de mi relación conmigo misma...
Me gusta, me relaja, forma pare de mi intimidad...y solo eso.
Saludos

Isabella dijo...

Me gusta tu manera de escribir es lisa ,llana ,inteligente sin rodeos dice lo justo y utilizás las palabras que se necesitan sin sobrecargar los relatos ...
Aprendí a masturbarme en pareja y son muchas las veces que me encuentro dándome placer aunque no sustituye el placer con il otro ...calma la fiera en mi.

Baccio