martes, octubre 19, 2010

A QUÉ SABE TU CULO




Dicen que el profesor Lacan le preguntó un día a un alumno: "¿A qué sabe la regla de tu novia?". El chico, cortado, no supo qué decirle. Y entonces el célebre psiquiatra dijo al resto de la clase: "Pobre, no ha estado nunca enamorado".

Los que hemos estado enamorados hemos tenido ese sabor de la regla alguna vez en la boca, metálico, como de oxidado. Y hemos lamido el culo de nuestra amada (me niego a llamar "ano" a ese rincón delicado y floral, que siempre me recuerda el nudo por el que se cierran los globos).

Pasas la lengua por esa discreta protuberancia y sabe a tierra húmeda. Un sabor denso, como a hierba espesa, y que te deja una sensación de barro en los labios. Pasar la lengua por ese minúsculo centro del mundo es una muestra de amor supremo. Y en ciertas noches añoro hasta las lágrimas los culitos llenos de perfúmenes que alguna vez amé.

Como decía Lacan, pobres los que no saben su sabor.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

uhmm... de su sabor ... y de esas maravillosas vistas
sextudiante

El murmullo de las cucarachas dijo...

Nos lo llevamos esto para el 53 de la Radio Copyleft... en otro rato nos pasamos a dejarte el link..

treinta dijo...

un hermoso post sobre el amor y sus cosas...

Anónimo dijo...

Qué decir del placer de meterle el dedo ensalivado en el delicioso agujero del culo de tu mujer... a mí (y a ella, por supuesto), cada día me gusta más este placer bien hecho nada asqueroso que consiste en llegar al orgasmo lamiéndole el apetecible coñito de labios prominentes, al tiempo que el dedo índice entra y sale de su delicioso agujerito. Como colofón a una corrida espectacular nos queda el extraordinario caramelo en forma de dedo, que lameremos con fruición... Si alguien no lo ha probado, no sabe lo que és el sabor de una mujer.