domingo, diciembre 29, 2013

LA EDAD DEL MAGMA SEXUAL



Tanto tabú y tanto conflicto con la homosexualidad. Y al final, tal vez la llevemos todos dentro. Sobre todo en esas fases magmáticas de la pubertad y la adolescencia, cuando las tendencias no están del todo establecidas. Y aunque luego nos decantemos por la heterosexualidad, siempre quedará el rescoldo de pasiones inconfesables de la época escolar.

Paseando por los foros eróticos he encontrado estas dos historias unidas que ilustran muy bien todo esto. Las dos hacen referencia a una experiencia ocasional de amor homo. Que dejó huella.
Dice la primera:

"Hace muchos años, casi 30 años, tendría por entonces 15 ó 16, tenía un amigo en el barrio, pasábamos muchísimo tiempo a solas. El caso es que nos llegó la edad de experimentar, buscar, las dudas de la edad, y empezamos con un juego "tonto", quien pierda ha de hacerle al otro... lo que empezó siendo una paja inocente, al tiempo, se convirtió en sexo oral, sí, mamadas y a veces sexo anal, pero sin penetración. Él, por entonces, sólo se "rebajaba", a pajearme, mientras que era yo quien lo hacía todo o se dejaba hacer todo. 

Eso duró un par de años. Hoy, casado y con hijos, aún lo recuerdo. Ahora que atravieso un problema serio, de índole sexual con mi mujer, me refugio en la pornografía por internet y consumo mucho sexo, mujeres y hombres, pero me excita sobremanera ver penes, sí, pollas, no sé si es una "secuela" de mi juventud. Pero la verdad que recuerdo una ocasión, en que se corrió en mi culo (sin penetrar), mientras me corria, y creo que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida".

Dice la segunda, que contesta al mensaje anterior:

"Me ha interesado tu relato, me ha recordado a una experiencia parecida que tuve de joven, aunque sin llegar tan lejos. En el colegio cuando tenía 11 o 12 años los niños se perseguían para tocarse. Era algo humillante pero al mismo tiempo erótico. Un grupo seleccionaba a uno, iban a por él, lo llevaban a un cuarto le bajaban los pantalones y le tocaban la polla y los huevos entre todos. Yo entonces estaba medio enamorado de un chico de mi clase, algo más mayor que yo. Y un día me puse delante del grupo para seleccionarlo a él. Recuerdo perfectamente como lo llevamos al laboratorio, yo le bajé la bragueta mientras los otros le sujetaban, se la saqué y la apreté muy fuerte, pero los otros me la hicieron dejar para hacer lo mismo. El chico lo tomó como un juego. Pero no lo he olvidado nunca. Justamente ayer, al ver unas fotos antiguas vi su cara y todavía sentí algo extraño. Y eso que no he tenido más experiencias sexuales con hombres.
Pero creo que siempre, y desde luego de jóvenes, tenemos todas las tendencias aunque a veces las escondamos. Tu historia me parece normal y creo que te saca todo el erotismo acumulado durante ese tiempo".

Misterios ocultos que sólo salen a la luz en esos confesionarios anónimos de Internet.