domingo, septiembre 19, 2010

ASÍ HABLABA POLLATUSTRA





Siempre se piensa que los gatillazos son cosas de viejos. Pero no es así. A veces, tu sexo se rebela. O sientes que se cruzan los cables de la mente. Un detalle que te corta, un pensamiento desempalmante. Y sobre todo miedo. El miedo a que no se te levante es el anafrodisíaco más eficaz.

Qué horror si en el momento de la verdad se desinfla, es incapaz de penetrar ese coñito anhelante que la espera. ¿Y qué puedes hacer? Repasas con desesperación todas las imágenes que más te erotizan. Visualizas películas, imaginas que te estás tirando a la mujer de los sueños. Pero nada. Mueves la pelvis con desesperación. A veces no hay manera.

Por eso no existe momento más emocionante que cuando, en una crisis de esas de no sé si puedorrr, de repente la polla se despierta. Da unos espasmos, te cosquillea. Comienza a inflarse. Y sientes la música de "Así hablaba Zaratustra" como fondo. Bam, bam, bam-bam. Mientras la polla se yergue como la bandera en una batalla.

Es un momento triunfante. Que te hace comprender por qué se emplean en casi todo los simbolos fálicos. Equivalen a instinto, poder, fuerza profunda, victoria.

¡Bam-bam!

1 comentario:

La niña mala dijo...

Sí...hay momentos en que no debe ser nada fácil ser chico...(y lo digo sin, absolutamente, ninguna ironía)