miércoles, julio 01, 2009

TU PECHO ES EL MAR




Muchas veces he pensado por qué la naturaleza nos ha creado ese instinto a veces casi invencible de acariciar el pecho de la mujer que te atrae, cuando la mayor parte de veces la mujer en cuestión nos rechaza con violencia. ¿A qué viene esa contradicción? ¿Por qué mirar con deseo mal reprimido a esas bellas desconocidas, detener tu gesto, cuando le pasarías los dedos por su curva sutil, en la frutita del pezón, abarcarías su calor y su seno en tu hueco de la mano?

No puedo entenderlo. Es un diseño del instinto natural, no mío.

Sólo sé que el pecho de la mujer sinestesia el mar. Es decir, equivale a esa sensación de infinito y movilidad de las olas, esa forma de ser un algo completo pero nunca acabado, siempre moviente, plástico...

Me gustaría tocarles los pechos a todas las bellas mujeres que veo. Y sería por respeto, por admiración, por ganas de adularlas. En absoluto para denigrarlas o molestarlas.

Pero no puedo.

2 comentarios:

Abriéndome dijo...

Debe de ser una cuestión de regresión a la infancia y al tiempo de mamar, la obsesión que tenéis todos con el pecho...

Anónimo dijo...

me encantó "tu pecho es el mar". me recordó algo muy añejo, me llevó a un lugar muy apacible, en el centro de los recuerdos dulces.